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sábado 5 de diciembre de 2009

RESERVA INTEGRAL DE INAGUA (28-10 AL 30-10-09)

Reserva Natural Integral de Inagua
Introducción
Las Reservas Naturales Integrales son las que presentan una dimensión moderada y cuyo objetivo principal es el de la preservación de todos los elementos, tanto de flora como de fauna y sus procesos ecológicos naturales donde no es compatible la presencia humana si no es para fines científicos.



La Reserva Natural Integral de Inagua está localizada al Suroeste de la isla de Gran Canaria, concretamente al Sur de la cuenca de Tejeda, perteneciente a los montes de Ojeda, Inagua y Pajonales.
Abarca una superficie de casi 4.000 hectáreas, lo que supone casi un 6% de la superficie protegida en el archipiélago.

La Reserva pertenece a los municipios de Tejeda, Mogán y La Aldea de San Nicolás; siendo Tejeda donde se concentra la mayor superficie de espacio protegido.
Destacar que en la R. N. I. de Inagua se encuentra un Aula de la Naturaleza que pretende educar y concienciar a la población de la importancia de la preservación y protección del medio ambiente.
La protección de la Reserva es debido a que este espacio natural posee una gran variedad de ecosistemas de un alto valor en las Islas Canarias, así como, la importancia que tiene para llenar los embalses de la zona. Además, la Reserva tiene un plan director cuya finalidad es la de instrumentar los objetivos de preservación íntegra de todos los elementos bióticos y abióticos de la misma.
La mayor parte de la reserva se encuentra a unos 1.000 metros de altitud aunque muchos picos superan los 1.400 m. como la Montaña de Sándara y Montaña las Yescas.

El Aula de la Naturaleza
Uno de los fines del proyecto de la Educación Ambiental del Aula de la Naturaleza de Inagua es la información y la educación medioambiental.
También se pretende resolver los problemas que pueda haber dentro de determinados grupos sociales.
Uno de los principales fundamentos del aula es el aprendizaje en un contexto de dar y recibir, o sea, de enseñar y aprender.
Esta Aula fue la primera que se creó en la isla en los años 80 por unos profesores de Jinámar después de la desestructuración de Canarias. Pidieron la casa para que los niños marginados fueran a cambiar la mentalidad y debido al buen funcionamiento, se decidió hacer el Aula de Naturaleza.

Objetivos- Fomentar una formación y una educación ambiental que dé los valores, conocimientos y alternativas prácticas, necesarias para participar de forma responsable y eficaz en la prevención y solución de problemas medioambientales.
- Organizar cursos, seminarios, charlas y jornadas de educación ambiental que ayuden a la formación ambiental.
- Promover actividades en el medio.
- Establecer actuaciones medioambientales en coordinación con colectivos, asociaciones e instituciones públicas y privadas en el ámbito del medio ambiente.
- Impulsar un enfoque interdisciplinar de la educación ambiental.
- Desarrollar y crear material didáctico e informativo para la educación y conservación del medio.
- Cualquier objetivo que tenga como fin la protección y mejora del medio ambiente.


HistoriaHistóricamente, la masa forestal de las zonas más altas de la isla de Gran Canaria ha sido explotada por el hombre con diversos fines: industria naval, ingenios azucareros, tierras de cultivo, etc… provocando una drástica deforestación. La zona comprendida por la R.N.I. de Inagua, Ojeda y Pajonales, logró preservarse en buena parte debido a su abrupta orografía y a las distintas figuras de protección por las que se ha visto beneficiada.
A pesar de ello, ciertos aprovechamientos como la producción de carbón vegetal o la obtención de brea, produjeron una intensa deforestación en buena parte de la región central de la isla, que afectó a zonas de la reserva. El proceso de obtención de la brea se realizaba en hornos ubicados en el mismo pinar y consistían en quemar la tea, propia de grandes ejemplares de pino canario, para la extracción de su resina. Es por esto, que la actividad afectó especialmente a los rodales más selectos del bosque.
La brea obtenida se utilizaba sobre todo para el calafateado de los barcos y con fines medicinales. Todavía hoy, se pueden encontrar numerosos vestigios de esta actividad, dando nombre a algunas zonas de la reserva como la Montaña de los Hornos.
Otro recurso que se extraía de estos montes, fue la hoja seca del pino o “pinocha”, la cual se empleó en el empaquetado de plátanos y para la obtención de abonos orgánicos.
Por otro lado, estas cumbres han sido dedicadas desde los tiempos prehispánicos al pastoreo de ganado caprino. Hasta épocas recientes se practicaba en la zona una modalidad de pastoreo extensivo, en la cual el ganado permanece en estado salvaje durante la mayor parte del año; siendo capturado en ocasiones puntuales para su explotación. Actualmente, este uso está en declive aunque permanece cierto número de cabezas de ganado en estado de asilvestramiento.
La última etapa de la evolución de los pinares que comenzó en los años 40 del pasado siglo, coincide con la recuperación de la masa forestal de las medianías y cumbres debido a:
En primer lugar, a la disminución de los aprovechamientos; al retroceso de la actividad agrícola y del pastoreo en las zonas altas de la isla; a la decadencia y la desaparición de la industria naval y a la sustitución de la leña por el gas como combustible.
En segundo lugar, a las políticas gubernamentales de repoblación, así como al surgimiento de una normativa legal que comenzó a proteger muchos espacios naturales.
Actualmente esta zona tiene un uso muy limitado derivado del régimen de protección al que está sometida, siendo visitada por científicos y senderistas que transitan por la red de senderos y pistas forestales integrada en la R.N.I. de Inagua, Ojeda y Pajonales.
Por último, decir que la historia de la actividad humana de esta zona data de 800-900 años, esto es sabido por las casa cuevas, hornos subterráneos y elementos gastronómicos encontrados gracias al incendio que hizo que se descubrieran muchos elementos arqueológicos. Se cree que Inagua podría haber tenido 100.000 habitantes en la antigüedad.


GeologíaLa Reserva es un macizo “grupo de montañas” que forma parte de la Caldera de Tejeda, ésta se formó por hundimiento y erosión.
Tiene los ciclos volcánicos más antiguos de Gran Canaria hasta el Roque Nublo y los cimientos son los más viejos de Gran Canaria. Se divide en dos islas, la más antigua está al Sur y la más reciente en el Norte.
Los suelos más antiguos de la isla datan de 17 m.a. ubicados en el Andén Verde, en La Aldea de San Nicolás.
La geología de este espacio se caracteriza por la presencia de materiales del ciclo I, con emisiones de formación traquítico- riolítica y formación fonolítica del tramo medio. Se trata de los materiales que han rellenado la Caldera de Tejeda y que constituye el basamento de todos los materiales emitidos dentro de ella en los ciclos posteriores.


ClimatologíaEl clima presente en la Reserva es de secano con veranos muy calientes con poca humedad e inviernos con temperaturas muy suaves.
La pluviometría es de 300- 350 L/m2 al año, normalmente por lluvias torrenciales del SW que se concentran en ocho o nueve días. La oscilación de la temperatura es muy alta pudiendo haber hasta 20-25º C de diferencia desde media mañana hasta las 23:00 h. regulándose nuevamente a las 00:00 h.Esos cambios de temperatura generan una dilatación que en verano influyen en los pinos oyéndose sus estallidos.

En la Reserva la estación seca se extiende desde Mayo hasta Octubre con precipitaciones prácticamente inapreciables.
En general, la insolación es muy alta predominando los cielos despejados aunque de forma irregular, los alisios afectan a las zonas más altas de la reserva y cuando el mar de nubes es muy extenso puede llegar a cubrir algunas zonas del Sur y Suroeste; provocando situaciones de niebla a lo largo del día, generalmente al atardecer.
En la Reserva de Inagua la importancia de la masa forestal en el mantenimiento del ciclo hidrológico es fundamental. Tiene uno de los pinares mejor conservados de Gran Canaria. Este factor unido a que se alberga varias cabeceras de barrancos, la hacen tener un papel fundamental en la recarga hídrica subterránea y en la conservación del suelo.
Paisaje
El paisaje de la .R.N.I. de Inagua se caracteriza por los pinares naturales de pino canario (Pinus canariensis), conocidos como los pinares de Inagua, Ojeda y Pajonales, formado por una masa forestal continua. Constituyó la masa forestal de la isla, siendo el más representativo de los pinares secos de Gran Canaria por su grado de conservación. Ello, debido a que antaño, estos pinares fueron administrados por la marina; permaneciendo ajenos a la desamortización y a los efectos de deforestación que sufrió la zona central de la isla en el s. XVII.
Las consecuencias paisajísticas más evidentes de la actividad humana sobre el territorio de la reserva son la progresiva disminución de la masa vegetal, el déficit hídrico, el aumento de la erosión y la importancia que cobra el factor morfogeológico como elemento más destacado del nuevo paisaje.

La FloraEn la Reserva Natural Integral de Inagua se encuentra importantes áreas de interés florístico con 74 especies de plantas vasculares, de las que 29 son endemismos grancanarios, 23 endemismos canarios y 22 son autóctonos de amplia distribución.
La comunidad vegetal dominante es un pinar abierto de Pino canario (Pinus canariensis) que se intercala con la tabaiba amarga (Euphorbia regis- jubae), la jara (Cistus monspeliensis) y el escobón (Chamaecytisus proliferus).
La flora cuenta con varias decenas de endemismos, algunos de los cuales están en peligro de extinción como la Cresta de Gallo (Isoplexis isabelelliana) o el heliantemo (Helianthemun bystropogophyllum).
Algunas de las especies que podemos encontrar en la Reserva Natural Integral de Inagua son:
Pino canario Pinus canariensis
Cardoncillo Ceropegia fusca
Tajinaste blanco Echium decaisnei descaisnei
Jara Cistus monspeliensis
Bejeque Aeonium percarneum
Cardón Euphorbia canariensis
Tabaiba amarga Euphorbia regis- jubae
Codeso Adenocarpus foliolosus
Escobón Chamaecytisus proliferus meridionalis
Retama amarilla Teline microphylla
Poleo de monte Bystropogon origanifolius
Tomillo gris Micromeria benthamii
Tomillo Micromeria varia meridialis
Vinagrera Rumex lunaria
Sauce Salix canariensis

FaunaInagua presenta un gran interés ornitológico por ser el lugar idóneo para albergar a determinadas especies de aves como el Pinzón azul de Gran Canaria (Fringilla teydea polatzeki) y el Pico picapinos de Gran Canaria (Dendrocopos major)
Las especies más representativas de mamíferos, reptiles, anfibios y principalmente de aves son las citadas a continuación:
Gato cimarrón Felis catus
Conejo Oryctolagus cunniculus
Lagarto Gallotia stehlini
Rana común Rana perezi
Aguililla Buteo buteo
Cuervo Corvus corax
Cernícalo vulgar Falco tinnunculus
Pinzón azul de Gran Canaria Fringilla teydea polatzeki
Canario silvestre Serinus canarius
Herrerillo común Parus caeruleus
Bisbita caminero Anthus berthelotii
Perdiz roja Alectoris rufa
Pico picapinos de Gran Canaria Dendrocopos major
Abubilla Upupa epops
Descripción de la ruta:
Miércoles, 28 de Octubre
Sobre las 10:00 h. llegamos al punto donde nos recoge Teddy, que es el guía que va a estar con nosotros durante toda la estancia en la Reserva. A las 10:40 h. empezamos a caminar por una pista forestal que nos conduce hasta la casa donde vamos a pernoctar estos dos días. Durante el trayecto vemos el tratamiento silvícola que están hechos con la intención de sujetar el sustrato. Se trata de trozos de pino, principalmente, amarrado en forma de barrera; esto evitará los corrimientos de tierra en caso de fuertes precipitaciones. Seguimos caminando por esta pista durante media hora aproximadamente hasta que llegamos a una fuente que se hizo en conmemoración a Félix Rodríguez de la Fuente, en este lugar descansamos y tomamos un poco de agua. Un poco antes de la fuente pudimos ver a una pareja de pico picapinos y tuvimos la oportunidad de oír como picaban un pino.
Desde la fuente nos dirigimos a una especie de mirador situado en los Llanos de Ojeda o Guirrera donde Teddy nos explicó que en este lugar se tiraban animales muertos con la intención de recuperar al Guirre. En este lugar también vimos un Tagoror que era el lugar de reunión donde se discutían y se resolvían los problemas de los ganaderos ya que la ganadería era la base de la economía canaria. El Tagoror tiene las medidas originales; diez metros de diámetro con dos entradas situadas una enfrente de la otra, un asiento principal y dos asientos secundarios. En esta zona también hay yacimientos que quedaron al descubierto gracias al incendio ocurrido en 2.007. Teddy nos comentó que en el mirador se perdió mucha Jara, que es lo que más abunda, Tajinaste negro y Tomillo de Inagua, endemismo local con un valor medicinal elevado.
Desde aquí tenemos una impresionante vista del pueblo de Veneguera y de Los Azulejos, los cuales se produjeron por reacciones químicas geológicas entre minerales y aguas termales. Dicho material contiene elevadas cantidades de Flúor y Yodo, por lo que las aguas próximas a estas zonas no son aptas para consumo humano, sobre todo, para la población infantil debido a la gran cantidad de Flúor que contienen.
En los años 60 se implantó la agricultura con pesticidas, al igual que en Europa, y esto hizo que murieran muchas aves por envenenamiento. Por esto, ICONA propuso hacer de Inagua una isla dentro de la isla, con la intención de recuperar la fauna que se había perdido.
En la zona, el fuego tuvo un aspecto positivo ya que hizo que las semillas sedentarias germinaran y a consecuencia de ello hoy en día hay mucho tajinaste.
Después de esta parada nos dirigimos al aula, donde comimos y descansamos un poco. Acto seguido, nos reunimos en el aula de la Naturaleza donde recibimos una charla introductoria de los objetivos y funcionamiento de la misma por parte Teddy. Además nos informó de las rutas que íbamos a hacer y cómo se gestiona la Reserva.
Después de la charla hicimos una pequeña ruta por la montaña del Castillete donde realizamos un ejercicio que consistía en permanecer todos en silencio durante tres minutos. El objetivo de la actividad era apreciar de primera mano el silencio que hay en este lugar con respecto a la ciudad y poder reflexionar acerca de lo que vivimos cada día con la contaminación acústica. Una vez finalizado, nos dirigimos a la casa, compartimos opiniones con los compañeros sobre lo acontecido durante todo el día para luego ir a cenar. Destacar que esa noche cenamos con las mesas unidas, a diferencia del almuerzo, para que hubiera una mejor compenetración del grupo.


Jueves, 29 de Octubre
Nos levantamos sobre las 8:00 a.m. y una vez preparados nos dirigimos al aula donde Teddy hizo un pequeño “briffing” de la ruta que íbamos a hacer ese día. La salida fue a las 10:00 a.m. con dirección noroeste estando a una altitud de 900 metros. En la subida observamos que hay esparragueros, endemismo del suroeste. Durante todo el trayecto tuvimos la oportunidad de hacer de guías por momentos y de interpretar la flora y fauna del lugar para los demás compañeros.
En una de las paradas observamos muchas tabaibas amargas, antiguamente se quemaba y su polvo se utilizaba para lavar, además es una especie tóxica por lo que hay que tener cuidado de no tocar su látex y evitar pasarlo por los ojos, boca y nariz. Una diferencia con respecto a la tabaiba dulce es la uniformidad que presenta ésta. La abundancia de la tabaiba en la zona de pinar se debe a la degradación de la misma y esto ha permitido que esta Euphorbia se extienda por este piso de vegetación.
En este tramo también vemos una zona que se utilizaba como campo de vuelo para la cría de perdices. Continuamos subiendo por un camino real donde se aprecia abundancia de gramíneas, probablemente, a consecuencia de la dispersión de sus semillas sedentarias por el tránsito continuado del ganado. Otra curiosidad que podemos apreciar es un pino con cuatro pies y junto a los pinos, el jarón, que gracias al incendio tiene comunidades establecidas en la zona.
El Jarón presenta una peculiaridad a consecuencia de las condiciones climáticas de la zona, sus hojas están recubiertas de pelos para retener la humedad a diferencia de la variedad de Jarón presente en Tamadaba.
Debido a la robustez de las raíces de los pinos se produce la meteorización del basalto causando la fragmentación y degradación del mismo. Este basalto se convertirá en suelo fértil aunque la transformación de 1cm3 de este basalto puede tardar 1000 años en ser suelo fértil.
Después de recorrer 30 minutos de trayecto encontramos una hoya carbonera cuya utilidad hasta 1950, era extraer carbón a través de la quema de los pinos. Esto se hacía poniendo la madera y echándole tierra encima para provocar una lenta combustión.
El tomillo de pinar (Micromeria benthamii) está presente en esta zona al igual que el tomillo de Inagua (Micromeria lanata), especie de gran interés medicinal.
Sobre las 11:40 a.m. pasamos por Los Llanos de las Brujas a 1270 metros de altitud y suele haber entre 20 ºC y 21º C de temperatura, donde encontramos muchos priones o prinsales, son los pinos de generación espontánea. Además, podemos ver un claro ejemplo de meteorización en una ladera y los grandes trozos de risco que se han desprendido.
También vemos líquenes que son un claro indicador de la ausencia de contaminación
atmosférica. Después de este sendero llegamos a una pista forestal desde donde se aprecian unas impresionantes vistas de la Caldera de Tejeda; en esta pista forestal hay un cruce de caminos, uno con dirección al barranco de Lima, Vigaroe y Pino Gordo y el otro, al barranco del Juncal que da al Nublo a una altura de 1300 metros. Desde aquí se ve Acusa, que antaño fue un pueblo troglodita situado entre montañas.
En esta zona hacemos una parada para descansar, durante el desayuno vimos una especie de líquen naranja, especie endémica de Inagua.


Llegamos a un pequeño mirador desde donde se pueden apreciar todos los ciclos volcánicos de la isla, en la Caldera de Tejeda. Destacar que en esta zona, había un bosque de escobones que se perdió con el incendio de 2007 y que fue una de las pérdidas biológicas más importantes ocasionadas por el mismo.
La Caldera de Tejeda se formó por hundimiento y erosión, siendo la de mayor diámetro 19-21 Km. Esta Caldera contaba con una cota de altitud de 4000 metros y debido a la acción volcánica se produjeron hundimientos reduciendo su altitud hasta los 1300 metros.

Desde aquí vemos la mesa de Junquillo y apreciar los silos que se utilizaban para guardar el grano. Siguiendo esta pista vemos formaciones geológicas de las últimas erupciones volcánicas del Roque Nublo que desprendió material fonolítico (fonolitas y traquitas).
Llegamos a uno de los bebederos para las especies de aves presentes en la zona. Ascendemos por una ladera donde observamos flora rupícola como Aeonium simsii. La formación de escalones naturales por rocas y raíces nos facilitan la subida hasta llegar a otro mirador donde pudimos ver el Andén verde. Unos metros después llegamos a un llano, en cuyo lugar se encuentran unos yacimientos y donde habían refugios de pastores. En esta zona observamos unas preciosas vistas del barrio de Tasarte y de su barranco. Dicho barranco es muy ancho lo que indica que es muy viejo, tiene sedimentos antiguos que son muy fértiles, también es muy rico en agua gracias a la zona de pinar que se sitúa encima que es una gran fuente de agua. También podemos ver en la montaña de Inagua las escaleras en forma de bancales.

Tras una bajada pronunciada llegamos a los hornos de brea donde se hace un repaso del aprovechamiento que se daba al pino canario; por ejemplo la brea se utilizaba para embalsamar, la corteza se utilizaba como boya para las nasas por los antiguos canarios, decir que los pinares de esta zona pertenecían a la armada castellana.
De los hornos cabe destacar que constan de dos partes: un recipiente para la combustión y un vaso receptor de la tea.
Después de talar los pinos se separaba la corteza, la albura y las ramas, se ponía al fuego la tea y cuando se fundía, se convertía en un líquido que iba al vaso receptor convertido ya en la brea. Se envasaba en barriles de madera y se exportaba a Santa Cruz y otros lugares donde se usaba para el calafateado, que era impermeabilizar los barcos. Esto se hacía quitando todas las juntas y poniendo la brea con hilo de pita en las mismas, se quemaba el hilo de pita y se volvía a fundir la brea quedando las juntas selladas. Toda la madera sobrante de hacer la brea se utilizaba para hacer carbón en las ya comentadas carboneras que también se exportaba. Otro de los aprovechamientos del pino era la extracción de la resina con la que se depilaban las mujeres.
Después de los hornos nos dirigimos por un sendero muy estrecho pero corto. Llegamos hasta El Castillete donde podemos apreciar otra perspectiva de Tasarte y de la majestuosidad del Teide que sobresale del mar de nubes.
De este lugar me gustaría destacar las preciosas vistas de las que podemos disfrutar y de la espectacular puesta de sol.
Después de dicha puesta nos dirigimos a la casa por un sendero que se encuentra en buenas condiciones.

Llegados a la casa nos preparamos para la cena y disfrutamos de una hoguera donde comentamos todas las anécdotas sucedidas durante el día.

Viernes, 30 de Noviembre
Nos levantamos sobre las 7:00 a.m., desayunamos y luego tuvimos una pequeña reunión.
A las 10:00 a.m. salimos de la casa hacia la entrada del barranco de Palos, es el comienzo de la ruta que nos conducirá hasta el punto de recogida de la guagua. Sobre las 10:30 horas comenzamos la bajada por el barranco de los Azulejos. Me gustaría destacar los colores de la montaña que son debido al alto contenido de Flúor y Yodo en las erupciones volcánicas y al cambio brusco de temperatura. De esta bajada hay que decir que es un camino que no presenta gran dificultad y en la que vemos flora típica del piso correspondiente al cardonal – tabaibal. Después de 30 minutos de camino llegamos a un lugar donde habían charcos y aprovechamos para comer y beber agua. En estos charcos pudimos ver ranas y por último seguimos el sendero hasta la carretera donde nos recogió la guagua.
Valoración personal:
A mí personalmente, me parece que la Reserva tiene un gran valor tanto educativo como emocional, debido a lo que se puede aprender en los diferentes campos en los que se trabajan y a los valores éticos como morales que son capaces de transmitir los educadores.
En mi experiencia personal, esta estancia en la Reserva me hizo pensar en lo que tenemos en nuestra isla y no valoramos, y que debemos cuidar para que las generaciones venideras puedan disfrutarlas también.
En cuanto al grupo, pude apreciar cómo se olvidaban algunos pequeños desacuerdos y lo que se pretendía siempre era ayudar al compañero y que todos estuviéramos en armonía, por lo cual me parece muy apropiado recomendar la Reserva a la población en general, principalmente a grupos de escolares. Así lo haré.

Trabajo realizado por: Blas Heriberto Trujillo García





3 comentarios:

  1. Inagua, para todos inolvidable. Un saludo desde este bloger para Heri por su trabajo.
    Pss

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  2. LA EXPERIENCIA VIVIDA EN INAGUA ES UNO DE LOS RECUERDOS MAS INTENSOS QUE HE VIVIDO JUNTO A MIS COMPAÑEROS A LO LARGO DE ESTE TALLER.
    LAS SENSACIONES VIVIDAS EN ESTOS PARAJES SON DIFICILES DE EXPRESAR CON PALABRAS PERO EL RECUERDO PRESENTE EN NUESTRO INTERIOR QUEDARA GRABADO PARA SIEMPRE.
    HERI:FELICIDADES POR TU MEMORIA!

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  3. Guadalupe GodoyDec 10, 2009 11:13 AM

    Inagua, un lugar para sentir y disfrutar la riqueza que nos rodea.
    Te felicito desde el blog por tu memoria y agradezco que hayas expresado lo que tú aprendiste y viviste.

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